Álbum de calidad inferior al “Fog On The Tyne”, publicado el año anterior aun cuando haya sido producido también por Bob Johnston, no solo en cuanto al material incluido, sino incluso que pierde la frescura con respecto a aquél, introduciendo canciones insulsas y letras poco elaboradas, menos armónicas y más comerciales, perdiendo el influjo folk en favor de temas más “poperos”, salvando tres temas: “Bring down the Government”, “Poor Old Ireland” y “Dingle Regatta”, con la ínsufla necesaria de música tradicional recorriendo por ellas, siendo la última de las tres mencionadas un tema tradicional conveniente arreglado por los componentes de Lindisfarne.
El disco arranca con una combinación de tres canciones unidas entre sí, la singular balada “All Fall Down” a la que se unen dos temas más rápidos de corte “folk”, un instrumental llamado “Plankton’s Lament” y que termina con el ya mencionado “Bring Down the Government.” Detrás, “Poor Old Island”, otra balada con un tema más trascendental y basado en la música popular irlandesa, en la que predomina la voz melodiosa de Alan Hull. A partir de aquí, le suceden en la primera cara del disco otras dos canciones menos trascendentales, pero que no aportan apenas gran cosa: “Don’t Ask Me” y “Oh No, Not Again”.
A la otra vuelta del disco, tenemos un pequeño ‘jig’ casi instrumental llamado “Dingle Regatta”, al que me he referido antes. Es quizás uno de los pocos temas que se salvan de este por otro lado pasable álbum de Lindisfarne. A partir de aquí, el resto de canciones bailan entre el ‘pop’ y el ‘rock’ suave, sin aportar en general nada sobresaliente al conjunto del disco. Y el disco se cierra con la canción que le da título, y a la postre una novedad en el sonido del grupo, al incorporar una orquesta de cámara, dándone un toque “progresivo”, de alguna forma tomando como referencia el sonido de otras bandas del momento que usaban el sonido de una orquesta en sus grabaciones. Un bello tema que ofrece algunos cambios de tonalidad y color, entre el lamento y la esperanza.
Información discográfica:
1972 Dingly Dell – United Kingdom – Vinyl LP – Charisma – CAS 1057
1972 Dingly Dell – France – Vinyl LP
1972 Dingly Dell – United States – Vinyl LP – Elektra - EKS-75043 (portada alternativa)
1972 Dingly Dell (Dingley Dell) – Spain – Vinyl LP – Philips -
1972 Dingly Dell – Germany – Vinyl LP (portada alternativa)
1988 Dingly Dell – CD
2004 Dingly Dell [Remastered] – CD – EMI
Lista de canciones:
Cara A:
1. All Fall Down
2. Plankton’s Lament
3. Bring Down the Government (7:08)
4. Poor Old Ireland (3:02)
5. Don’t Ask Me (3:37)
6. Oh No, Not Again (3:22)
Cara B:
1. Dingle Regatta (1:05)
2. Wake Up Little Sister (2:53)
3. Go Back (3:03)
4. Court In The Act (3:18)
5. Mandolin King (2:38)
6. Dingly Dell (6:20)
Otras portadas del disco:
LP edición USA (Elektra) —————————————– CD (Edición remasterizada) (EMI)
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La semana pasada me llamaron del SAE (Servicio Andaluz de Empleo) para comunicarme que se abrían unas plazas para trabajar en diversas áreas del Ayuntamiento y acudí a enterarme de qué iba el asunto. Me dieron una carta y una lista con la documentación a aportar y señalado una fecha de comparecencia a una sesión informativa para las 10 de la mañana del dia de hoy. Aunque el trabajo fuese por tres meses, menos daba una piedra y ya estaba algo resignado a quedarme mucho tiempo en el paro.
Pues fui esta mañana a lo de la sesión informativa, que se celebró en la Delegación de Fomento y Empleo, al lado justo de la Escuela Politécnica, y no era una cosa así tal cual, sino que éramos un grupo de unas cuarenta personas, casi todas mujeres y solo dos hombres, yo y otro más (cómo está el patio, señores…), para diversos trabajos dentro de las áreas de servicio del Ayuntamiento. A mí me correspondía una oferta como empleado de oficina, a nivel administrativo, o sea que no está nada mal. Otra cosa es la remuneración, pero no le haré ascos…
Tal como llegó la hora nos juntaron en un áula o sala y venía uno o más llamando a varias personas de entre unas listas que ellos tenían y les hacían pasar a otra sala. La mañana transcurrió lentamente y si no pegaba la cabezada es porque tenía que estar atento a cuando me llamasen (no habia dormido mucho, pero tenía que madrugar para estar temprano en el sitio),
Seguían llamando a todos los demás y cuando me vi que era el último junto con otras dos chicas pensé, ¿y a nosotros, qué? ¿Nos darán las gracias por venir?
Pero no, porque tan pronto vinieron los encargados de la selección, nos aclararon que teníamos plaza de reserva para los puestos que en principio ya estaban adjudicados o preseleccionados.
A mí me tocaba el primero como reserva ante la posiblidad de que alguno de los (o las) que ya tienen prácticamente un pie en el trabajo decidan sin embargo rechazar o renunciar al puesto antes de firmar su contrato.
Les he dejado, además de la documentación requerida, mi teléfono personal por si acaso sucede eso, por lo que, por el momento, estoy ahora mismo que no puedorrr, no puedorrrr…
A seguir esperando que no es poco…
Bienvenido sea / Welcome:
Fuente: El Mundo
Web de la Biblioteca Británica (British Library): http://www.bl.uk/
¿Puede ser que la culpa de este efecto óptico a través de la estructura de este puente, por la gracia del sol en una hora determinada, sea del arquitecto que lo diseñó?
Sea como fuere, la arbolada del puente (no se sabe cuál ni en qué localidad se encuentra, puede ser cualquiera que tenga este diseño), bien podría ser revisada o denunciada por agentes censores de la sanidad y la moral públicas que mandarían tapar con una lona esta parte del puente durante las horas del dia en que la sombra haga de las suyas…
Realmente, hay que tener una mente bastante torcillera para pensar o decir, “ojú, cuánta p****”.
Esto no hace ningún bien a la cultura ni siquiera es moralmente digerible; tanto que se habla de inculcar la lectura y ahora vienen éstos a minarnos de nuevo la moral con una nueva salida de tono.
Me sumo a la iniciativa de otros blogs que han publicado este artículo del conocido escritor José Luis Sampedro:
POR EL PLACER DE LA LECTURA:
La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.
Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor:
POR LA LECTURA
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus ‘clientes’ éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.
Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.
Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro
Difúndelo.
Señores de la SGAE, por lo que veo, a ustedes no les ha afectado para nada la crisis y se nota. Pero, ¿acaso les importa que los que no podemos llegar a fin de mes tengamos que pasar aún más penurias por su culpa, pagando aquí y allá todo lo que ustedes tocan? No tienen vergüenza alguna.








